jueves, 8 de noviembre de 2012

A vueltas con el IVA y la organización estatal

Aunque tenía pensado para mi segunda entrada pública tratar sobre historia (no todo va a ser impuestos), ha saltado a la palestra recientemente una noticia curiosa que refleja cómo se aprovecha la complejidad del IVA y de la estructura estatal para desviar dinero, contante y sonante, de un territorio a otro del País.

La sistemática es sencilla, y "denunciada" constantemente por los técnicos de la A.E.A.T, aunque absolutamente legal en el aspecto fiscal. Si tienes la suerte de vivir en una Comunidad Foral, y además de tener en tu territorio la fábrica de montaje o ensamblado de una multinacional automovilística de importancia, puedes encontrarte con un problema, y es que la fábrica exporte gran parte de su producción. Como todos sabemos, las exportaciones se encuentran exentas (vamos a incluir las entregas intracomunitarias, para simplificar), por lo que no se recauda IVA alguno por esa actividad. Al no recaudarse IVA, la declaración de esa fábrica puede salir negativa en una cantidad importante, por lo que tocará devolvérselo.

¿Solución?.

Muy sencillo, la fábrica monta una Sociedad diferente (Sociedad "B"), pero del grupo, en otra C.C.A.A, desde donde exportará los vehículos. La Sociedad "A" vende esos vehículos, por los que repercute el IVA, a la Sociedad "B", que es la que exporta. El IVA que la Sociedad "B" ha pagado a la Sociedad "A", se lo devuelve el Estado.

Adicionalmente la Sociedad "A" ingresará inmediatamente lo recaudado por IVA en las arcas públicas (que afecta directamente a la recaudación de la C.C.A.A. en cuestión).

¿El efecto real?

El efecto real para la compañía de vehículos es neutro, no se ve beneficiada ni perjudicada por la operación en concreto mencionada (aunque no descarto alguna compensación por montar una estructura compleja para al final, no beneficiarse en nada). La auténtica beneficiada en el presente caso es la C.C.A.A. que recibe el IVA recaudado por la fabrica, que proviene de lo pagado por el exportador.

Conviene reflejar que la situación es perfectamente lícita y digna de reconocimiento técnico por parte de sus creadores, y que aunque ha perdurado algunos años, ha cambiado recientemente (desconozco si ha sido raíz de la publicidad del asunto), pero pone de manifiesto las disparidades de organización y gestión en materia administrativa del territorio estatal, que se refleja de manera directa en el bolsillo del contribuyente, concretamente, en las siguientes cifras.






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